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EL ESTUCHE DE LAS PALABRAS

LA NOCHE DE LOS LIBROS VIVIENTES

LA NOCHE DE LOS LIBROS VIVIENTES

Tú sabes que los libros son una clase especial de "seres vivos": reflejan y cuentan vidas, sentimientos y aventuras; otras veces, dan vida a personajes inventados o crean paisajes que antes no existían; y siempre son amigos de los que y con los que aprendemos y nos divertimos.

Imagina que la noche anterior a la ignauguración de una biblioteca municipal, los libros toman vida. ¿Qué ocurre? ¿A dónde van? ¿Hacen todos lo mismo? ¿Y qué pasó al día siguiente, en el acto de la ignauguración?

Reconstruye, imagina esa noche maravillosa: ¡La noche de los libros vivientes!

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8 comentarios

Marta Fernandez Cazalilla 4ºB -

La noche de los libros

A un niño le encantaba tanto leer que no paraba de desearlos y leerlos, todos, por cierto, muy interesantes. Había de aventuras, fantasía, miedo, etc.

A Charli, que así se llamaba el niño. le gustaban tanto los cuentos que sus padres todos los días le tenían que compra tantos libros que su familia se iba arruinando cada vez más y cada vez más. Hasta que su madre le dijo:
- Hijo, me duele el corazón hacerlo, pero no puedo comprarte más libros.

El niño, muy triste por la noticia, se acostó y durmió en su cama. Cuando, de repente, entró un aire, rozó por su mesa y, en un periquete. aparecieron tres libros. Se me ha olvidado deciros que en el libro último que le regalaron ponía que:
“A PARTIR DE AHORA, TUS NOCHES SERÁN MARAVILLOSAS PARA TI. Y, ADEMÁS, TUS PADRES NO TENDRAN QUE ARRUINARSE NI POR TI NI POR NADIE”.
El niño se quedó leyendo y sus padres no volvieron arruinarse.

Obdulia Cristina Medina Iñiguez -

LA NOCHE DE LOS LIBROS

Una noche, en la que todo el mundo dormía, unos libros fantásticos se escaparon de sus estanterías y llegaron andando hasta una gran ciudad. Allí se encontraron una variedad de cosas maravillosas.
Sobre los contenedores de una calle había un libro posado y como abandonado. Los otros libros le preguntaron:
-¿Qué haces?
-Viendo como pasa la vida -respondió.
-¡Ven con nosotros y te divertirás!
-¿Y vosotros a qué jugáis?
-A leernos los unos a los otros -dijo Fernando.
Todos se fueron a la biblioteca pero esta vez volando.
Se encontraron una sala en la que había un libro gigante, de color rojo, azul, verde, amarillo... ¡Era de colores impresionantes!
Y todos empezaron a leerlo, era como si fuese el novio o la novia de cada uno de ellos.
Después dieron una vuelta por el parque.
-Esperad, he oído algo -gritó Fernando.
-¡Vamos todos allá!
-¡Agggg ...! ¡Un mosquito!
-Será mejor que vayamos a la biblioteca.
-¡Sí! -exclamaron todos.
-Vale.
-Estoy de acuerdo.
Cuando llegaron sonó una música dulce y muy agradable. Tanto, que empezaron todos los libros a bailar: primero los de piratas, luego los de brujas, más tarde los de dragones y, después, todos los demás.
-¡Qué fiestoooonn!
-¡Guauu!
-¡Qué chuloooo!
De repente se abrió la puerta y todos los libros corrieron a ponerse en su sitio. Pero rápidamente la puerta se cerró y la persona se fue. Entonces los libros volvieron a poner la música en el radiocasete y la fiesta continuó.
-¡Esto sí que mola!
Cuando pasó un rato todos se acostaron. Pero antes de dormir dijo uno de ellos en voz muy alta para que lo escucharan todos:
-Por muy bien que lo hayamos pasado bailando entre nosotros, mucho mejor lo pasamos cuando alguien nos lee. Porque entonces nosotros bailamos con los lectores el mejor de los bailes.

Natalia Lérida García 4ºB -

LA NOCHE DE LOS LIBROS
A mí me gustan mucho los libros. Ayer noche soñé que yo estaba a todas horas metida en la biblioteca y que de allí no salía, y le dije a la bibliotecaria:
-¡Yo ya se que es muy tarde!
¿Pero si usted quiere, puede dejar la biblioteca cerrada y yo me quedo aquí a dormir?
La mujer de la biblioteca me dijo:
-¡Si usted quiere puedo hacerlo, pero creo que va a dormir muy incómoda!
Y yo le dije:
-¡Con los libros nunca se duerme incomoda!
La mujer me dijo despidiéndose:
-¡Adiós!
Y yo le respondí igual. Yo mientras dormía oí un sonido(plass) pero no le dí mucha importancia.
Cuando pasaron cinco minutos oí otra vez (plass), pero seguía sin darle importancia. Al pasar cinco o seis minutos volví a escuchar (plass) pero esta vez sí le dí importancia. Entonces me levante sin hacer ruido y me asome a la ventana: no era nada sino que estaban lloviendo de noche libros. ¿Os lo podéis creer? Eso es ver para creer; yo no tarde en vestirme y salir a la calle a por los libros. Cogí unas pocas canastas para coger todos los libros y , al final , cuando paro de llover, me metí en la biblioteca y empece a leer uno a uno todos los libros que había cogido

María Plazas Cazalilla -4º B -

LA NOCHE DE LOS LIBROS
Una noche me iba a acostar y le dije a mi padre:
-Papá ¿ me puedes contar alguna historia?
-¿De qué?
-De cuando eras chico
-A ver si me acuerdo...
-¡De cuando fuistes por primera vez al colegio!
-Esta bien
Y empezó así:
Era el primer día de cole. Yo, nervioso por aprender, me vestí corriendo y me fuí al colegio. Allí empecé a conocer a amigos y amigas.-Mis ojos marrones no podian soportar esa voz tan bajita y empezaron a cerrarse.-Llegó el viernes y dieron las dos. Cuando el lunes llegamos a la escuela los libros estaban desordenados. Todos apagamos las luces y entonces lo libros empezaron a moverse. Estuvimos todo el día jugando con ellos. Esa noche fue muy divertida. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Mi padre me ha dado una idea para mi sueño ¡Y ha ocurrido eso en la biblioteca del colegio!
Mañana iré a ver como está la biblioteca.

Miguel José Martos Ortega -

Miguel era un niño normal, al que le gustaba jugar, estudiar... Era de estatura normal, ojos marrones, pelo negro y un curioso lunar en la mejilla izquierda. Un día, fue a la biblioteca a hacer un trabajo. Estaba leyendo un libro y en dos o tres minutos se quedó dormido. La bibliotecaria no se dio cuenta y cerró cuando Miguel todavía estaba dentro. Cuando Miguel se despertó, eran las diez y como era de esperar, la bibliotecaria no estaba allí. Entonces los libros se empezaron a mover y a salirle piernas y brazos. El niño echó a correr para que los libros no le pillaran, encendió las luces y los libros volvieron a ser normales.
- ¡ Eh, que guay!
- ¡ Oye, apaga las luces, porfa.
- ¿Para qué, para pillarme?
- No- dijeron los libros- queremos que nos leas.
- Podríais haber empezado por ahí.
Entonces Miguel se hizo amigo de los libros.
En ese momento un gran libro que no había visto nunca por la biblioteca, un libro muy viejo, se acercó a él.
Este es el libro jefe de todos nosotros -dijo un libro de matemáticas.
Y ¿cómo puede ser que unos libros puedan hablar por la noche y no por el día?- dijo Miguel.
Es que tenemos la maldición del “no te leo” que es una maldición que hace que nosotros seamos muy aburridos- dijo un pequeño libro de Julio Verne.
Y ¿qué puedo hacer yo para que volváis a ser unos libros normales- dijo Miguel.
“Pos mu fácil”- dijo un libro escrito a mano por un agricultor de hace cincuenta años- “ties que leernos”.
¡A todos!- dijo Miguel con cara de fatiga.
Si a todos- dijeron todos los libros al mismo tiempo.
Y si en vez de eso, consigo que os lean muchas personas que no sea yo- se le ocurrió a Miguel.
Es casi imposible que alguien nos lea pero si lo consigues no nos tendrás que leer a todos, es posible que te leas a algunos de los que hay por aquí.
¡Ya lo creo!, me encantan los “comics” de Zipi y Zape.
No, yo me refería a un libro de, por ejemplo, Julio Verne.
Ahí me has pillado, estoy haciendo un trabajo sobre Julio Verne y tengo que leerme un trozo de: “La vuelta al mundo en ochenta días”.
Entonces, un pequeño libro cayó de la estantería y en la portada ponía: “La vuelta al mundo en ochenta días”.
Al día siguiente, Miguel salió a la calle y preguntó a la gente que vivía por allí cerca diciéndoles primero la verdad que era que los libros tenían una maldición, pero la gente le tomaba por loco así que empezó a convencer a la gente, primero convenció al alcalde diciéndole que ese libro le ayudaría a mejorar la vida de la gente y así siempre le votarían, más tarde, convenció al jardinero municipal diciéndole que uno de sus libros le ayudaría a ganar más dinero podando y cortando la hierba, por último y más difícil, convenció a la dueña del bar de la esquina de su casa diciéndole cómo podía atraer más gente si leía un libro de marketing,...
Y la maldición de los libros desapareció para siempre.

Juan Mª Galindo Moral 6º A -

La Biblioteca Nacional de Madrid fue inaugurada en 1896.
Unos niños, aficionados a la lectura, se colaron antes de inaugurar la biblioteca y estuvieron buscando libros para leer, al rato encontraron una sala siniestra, oscura y pacífica y, dentro de la sala, no había nada, ni libros ni estanterías, sólo había un botón rojo que tenía escrito:
¡Prohibido tocar...!
A los niños les podía la curiosidad y decidieron apretar el botón rojo. Cuando lo hicieron, sonó un gran estruendo y los cuatro niños salieron corriendo fuera de la sala.
Los niños empezaron a oír voces como por ejemplo:
¿Quién nos ha despertado? ¿Y por qué? ¡Busquémoslos!
Los niños se asustaron tanto que se quedaron paralizados y le pesaban mucho los pies para correr.
Los niños, como estaban paralizados, se escondieron en un armario viejo que había en un pasillos de la biblioteca, y oían cada vez los pasos mas fuertes... ¡Como los pasos de un ejército! En el armario se escuchaban golpes y empujones como si quisieran abrirla y cuando lo lograron, dijeron los niños:
- ¡No nos matéis somos jóvenes para morir!
Pero si nosotros no queremos haceros nada, si solo queremos contaros historias.
Nos vamos a presentar y luego contaremos una historia hay varios tipos de libros como por ejemplo, de miedo, de fantasía... ¡ehhhh!, pero hablando de tipos de libros, ¿dónde esta el libro de “El robot y la Luna”? - Dice uno de los libros.
AAAhhhhhhh – Grita el libro de “El robot y la Luna”.
Esa es su voz.- Dijo uno de los libros.
Los niños y los libros estuvieron dando vueltas y vueltas a ver si lo encontraban, pero no lo consiguieron. Lo llamaban una y otra vez para ver si sabían de donde procedía su voz, los niños cuando se dieron por vencidos se fueron hacia su casa y en la misma puerta de la biblioteca había un ladrón con el libro de “El robot y la Luna”. El ladrón estaba robando más de un libro y a los niños se le ocurrió una gran idea y la idea era que los libros se tiraran por la ventana encima del ladrón para dejarlo atrapado e indefenso, después los niños darle otra vez al botón rojo para que los libros no dejaran de vivir.
Los niños le comentaron a los libros el plan y los libros estaban de acuerdo.
El ladrón, cuando se iba a montar con algunos libros, todos los demás se tiraron desde la ventana dejándolo indefenso, los niños rápidamente fueron a la sala siniestra, vieja, oscura y abandonada y le dieron al botón dejando a los libros sin vida, los niños después de darles al botón salieron corriendo hacia su casa y dejaron los libros encima del ladrón para que no se escaparan.
Al día siguiente, la policía detuvo al ladrón y los de la biblioteca decidieron inaugurarla otro día hasta que colocaran de nuevo los libros. Al día siguiente por la noche los niños volvieron a colarse a la biblioteca para ver como estaban sus amigos los libros y esta vez los libros si les contaron historias a los niños.
Cuando inauguraron la biblioteca era:
Muy grande, parecida a un edificio o a un rascacielos, bastante acogedora, estaba adornada como las clases infantiles, tenía varias salas de historia, de ciencia ficción...y cada día había muchísima gente que la visitaba.

José García Medina 6ºA -

Érase una vez una biblioteca. Era larga tenía unos pasillos engañosos y unas estantería nuevas.
Era de noche y al día siguiente se iba a inaugurar la biblioteca.
Todo estaba muy tranquilo cuando, de repente, los libros se empezaron a mover y andar. ¿Qué les había pasado a todos los libros?
Era todo muy extraño y lo peor era lo que iba a pasar al día siguiente cuando entrara todo el mundo y vieran que no había libros. Aquella noche los libros habían echado a andar buscando una salida de ese infierno de estantería. Cuando todos escaparon de las estanterías fueron a buscar otra salida pero para la calle. Buscaran y buscaron cuando un libro muy conocido “ Don Quijote de la Mancha” encontró que una ventana estaba suficientemente abierta para que pasaran todos los libros. Ese mismo libro llamó diciéndoles lo siguiente:
- ¡Corred mis valientes, por aquí ahí una salida!
Todos corrieron y salieron de uno en uno.
Cuando todos estaban fuera empezó lo peor. Todos los libros se fueron por donde les dió la gana. De repente, un coche pasaba por la carretera y dos libros iban a cruzar la calle, y de repente ¡BUM! Los libros se hicieron papilla. Todos los libros asustados por lo que le había pasado a “Pipeto” y a “Yo vi al yeti” corrieron sin parar a se escondieron todos en una alcantarilla.
Al día siguiente, cuando toda la gente fue a la biblioteca, se encontraron que estaba vacía. No había ningún libro. La gente asombrada preguntó:
- ¿Dónde están todos los libros?
La gente ya muy mosqueada se fue marchando poco a poco.
Cuando totalmente la gente se marchó, Antonio, el encargado, se puso a llorar.
Antonio era bajo, pelo negro, ojos marrones y muy solitario.
Por la tarde, Antonio empezó a buscar a los libros por si los habían robado. De repente, Antonio ve a una troupe de libros pasando por la carretera. Antonio se asombra de ver a todos los libros tirados en la calle y rápidamente fue a cogerlos. Pero, de repente, un camión de basura los atropelló totalmente sin dejar ni un rastro. Ya no podía impedirlo porque todos los libros estaban hechos añicos. Antonio se tiró en medio de la carretera lamentándose, cuando de repente dijo un hombre:
- No se preocupe Antonio, todos nosotros le ayudaremos a conseguir todos los libros que tenía.
Y respondió Antonio:
- ¡ Muchísimas gracias!
Y dijo el hombre:
- Por lo primero que tenemos que empezar es por ganar dinero.
Todos empezaron a pensar cuando de repente dijo Eduardo:
- ¡ Ya sé! Podemos hacer dos puestos, uno de limonada y otro de cosas de segunda mano.
Todos reflexionaron y pensaron que era una buena idea.
Entonces Antonio eligió a los que iban a estar en el puesto de limonada y los que iban a estar en el de objetos de segunda mano.
Y dijo Antonio decidido:
- En el puesto de objetos de segunda mano, estarán los que tengan objetos que ya no les interesen y en el de limonada, quien sepa hacer una riquísima limonada.
Cuando se formaron los dos grupos se pusieron manos a la obra.
Los de objetos de segunda mano se fueron cada uno para su casa para mirar si tenían objetos que no les interesan y los de limonada se fueron a comprar los ingredientes necesarios.
Al final, el puesto de objetos de segunda mano se llenó de gente, fue impresionante y el de limonada se llenó de niños que estaban agotados de jugar en la calle y de ancianos que les apetecía una limonada.
Al final del día no quedaba nada, habían arrasado con todo, con los objetos y la limonada.
Al día siguiente juntaron todo el dinero y vieron que tenían suficiente para los libros. Entonces Antonio fue a comprarlos.
Cuando llegó estaba cargado, había comprado muchísimos.
Ahora tenía que ponerlos en la estantería y para eso estaban sus amigos. Todos empezaron a ponerlos, por supuesto ordenándolos.
Cuando terminaron de colocarlos dijo Eduardo:
- ¡ Esta noche será la inauguración de la biblioteca! Todos a ponerse guapos y en poco tiempo aquí.
Todos se fueron, y cuando todos estaban en la biblioteca llegó el alcalde y inauguró la biblioteca. Cuando terminó todos se pusieron muy contentos y empezaron a brindar por todo lo que habían hecho.

Julián Torres Fuentes 4º B -

La noche de los libros

Una noche, cuando estaba paseando, vi que estaban inaugurando una biblioteca, y le pregunté a la bibliotecaria:
-Me gusta mucho esta biblioteca. ¿Me puedo hacer socio?
-Claro, ven mañana y te haré socio -dijo la bibliotecaria.
Por la noche llamé a mi amiga Belén, que es de Villanueva de la Reina, y le dije:
-Belén, ven mañana a mi casa y nos iremos juntos a la biblioteca.
Cuando Belén vino, nos fuimos a la biblioteca. Allí había muchos libros. Pero lo que más me extrañó fue ver un libro que tenía una pierna. Toqué el libro para ver si era de juguete. Parecía
un clavo clavado en un saco. Le pregunté a la bibliotecaria, pero no era la misma persona que la que había antes. Ésta era morena, con ojos azules y vestía una bata azul.
Yo le dije:
-¿Esta pierna del libro es de verdad?
-Parece que no, pero... -dijo la mujer. Y se calló.
Por la noche, en total oscuridad, fui a investigar con Belén. Entramos en la biblioteca, pero no había ningún libro. Empezamos a buscarlos y a buscarlos y, cuando pasó un rato, vi algo detrás de la ventana cristalina y transparente. Allí estaba la biblioteca con todos los libros. Aquello era un circulo.
De pronto, los libros se transformaron en seres vivos con piernas y brazos y empezaron a andar. A la bibliotecaria también le pasó lo contrario y se transformó en libro. Los libros salieron a la calle y empezaron a andar por toda la ciudad. Nosotros nos fuimos a nuestra casa para que no nos descubrieran. Y cuando nos despertamos por la mañana, fuimos otra vez a la biblioteca a decirle a las mujeres que no entraran más en aquella bibliotecatan misteriosa para que no les pasara lo mismo.
Volvió a llegar la noche y de nuevo los libros salieron de la biblioteca. Eso parecía la noche de los libros fugitivos. Yo comprendía que tendrían que salir porque estarían muy cansados de ser leídos una y otra vez, que por eso tenían que salir.
Pero a mí no me gustaba la noche de los libros. Así que fui a la tienda de pistolas de la cuarta dimensión y compre dos, una para mí y otra para Belén. Al día siguiente por la noche cogimos las pistolas y les disparamos a todos los libros para que volvieran a ser normales, es decir, libros. Y, aunque le dimos a la bibliotecaria y eso parecía mala suerte, fue buena suerte porque también ella volvió a ser normal.
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