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EL ESTUCHE DE LAS PALABRAS

HISTORIAS EQUIVOCADAS

HISTORIAS EQUIVOCADAS Como su nombre indica, vamos a escribir historias equivocadas, en las que las que partiendo de un cuento que todos conocéis, van a cambiar algunas cosillas... El cuento es el Flautista de Hamelín, pero esta historia no sucede en Hamelín, sino en Mengíbar: Y vamos a cambiar los ratones por...malos olores. Todo lo demás puede seguir igual...¡o no!
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Almudena Barranco Fernández -

EL FLAUTISTA DE MENGÍBAR
Hace muchísimo tiempo, en un pueblo llamado Mengíbar, había malos olores.
Un día, los habitantes de Mengíbar no pudieron soportar más esos olores. El alcalde, que por cierto se llamaba Juanete, puso un cartel que decía:
"Al que sea capaz de llevarse los malos olores a la cueva del Ambientador se le recompensará con una bolsa llena de pesos".
Más tarde, un niño que tocaba muy bien la flauta se enteró y dijo:
- Creo que si toco mi mejor melodía, llamada "La Cueva del Ambientador", los malos olores irán hacia allí.
Entonces comenzó a tocar. Por supuesto los malos olores se fugaron a la cueva.
El flautista se llamaba Rafa. Tenía diez años y sus ojos eran de color azul. Rubio y muy alto. Vestía con una camisa normal, unos pantalones rotos y zapatitos viejos. Por cierto, casi se me olvida que su mejor prenda era un sombrero que tenía una plumita naranja.
Cuando Rafa terminó de tocar, volvió a Mengíbar para recoger su recompensa. Juanete, el alcalde, se negó a dársela.
El niño se quiso vengar:
- Voy a tocar la melodía de "Vuelta a casa", para que los malos olores vuelvan a la ciudad.
Cuando terminó de tocar la melodía, los malos olores volveron a Mengíbar.
¡Pero Juanete nunca se arrepintió
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